30 de octubre de 2018

Pudín de calabaza asada y queso + caramelo casero


    Esta semana, vamos a preparar un delicioso pudín de queso, con calabaza asada y canela: buenísimo para disfrutar de una tarde de otoño, con amig@s y familiares, con ingredientes muy básicos, perfecto para aprovechar la temporada de calabazas e ideal para celebrar fiestas como Halloween, Acción de Gracias o Navidad.


Lo primero que se me viene a la cabeza, cuando alguien menciona la palabra pudín, es un ligero, cremoso y suave postre, elaborado a base de ingredientes accesibles, que tod@s solemos tener en nuestras cocinas: huevos, azúcar y leche. En Estados Unidos, lugar en el que es muy apreciado, también es considerado de la misma forma, como un dulce exquisito, aunque teniendo presente un ingrediente fundamental, que he olvidado citar arriba: el pan duro. Esta delicia, por tanto, es idónea para reutilizar los restos de pan que nos han sobrado a lo largo de la semana; de hecho, de ahí proviene uno de sus orígenes. En sus comienzos, para prepararlo, el pan se remojaba en leche durante unas horas, o incluso toda una noche, pasado ese tiempo, se añadían los demás ingredientes y una vez lista la masa, se envolvía en un paño y se ponía al baño María. El resultado era un delicioso y delicado budín, que se degustaba en caliente. Con el paso de los años, y gracias al nacimiento de los moldes, se inició el hábito de hornearlos, generándose a su vez, un amplio abanico de variedades en los que frutos secos, como las nueces, las castañas, las avellanas, los arándanos secos, uvas y ciruelas pasas, o hasta fruta escarchada y grosellas, empezaban a cobrar gran protagonismo dentro de la diversidad de esta maravillosa receta.


Sin embargo, si nos quedamos en Europa y viajamos hasta Reino Unido, otra de las naciones en la que los pudines presumen de tener grandes y fieles seguidores, puede ser que la imagen que tengamos sobre este rico plato, se vea algo distorsionada, puesto que los que allí se degustan, son también salados, aderezados con especias, como clavo, canela, nuez moscada o jengibre, no solamente hervidos o hechos al vapor, como se cocinaban antaño, sino también al horno, y cuyo relleno puede estar contenido en tripas de animales, como las salchichas. En realidad, es desde finales del siglo XVI, en 1596, cuando Thomas Dalton escribió un número considerable de recetas con distintos tipos de pudines, como la morcilla (black pudding) y el haggis escocés, en su libro "The Good Housewife's Jewel" (La joya de la buena ama de casa)Podría afirmarse de esta forma, que el pudding es un invento británico, desarrollado a partir de las salchichas que los romanos trajeron al país, durante el siglo I antes de Cristo. Asimismo, la palabra en inglés "pudding", viene del vocablo latino "botellus", que significa salchicha. En resumidas cuentas, un pudín era originalmente una salchicha hervida, no obstante, a lo largo del tiempo, el término se ha ido expandiendo por Gran Bretaña, y Estados Unidos, hasta terminar relacionándose con una gran variedad de comidas, tanto dulces como saladas. Ejemplo de estas últimas, son los pudines de carne, preparados en fechas especiales, como Navidad o Año Nuevo.


La versión que vamos a cocinar hoy, será dulce, aunque no he querido añadir pan duro. De este modo, podréis disfrutarlo tod@s aquell@s que seáis intolerantes al gluten. Quería hacer un postre de otoño, así que he optado por usar una de las frutas protagonistas de la estación, por excelencia: la calabaza, en este caso, asada. Por cierto, en el vídeo de la receta, o más abajo, en el proceso por escrito, os muestro también cómo la preparo. En realidad, os confieso que mi idea era cocinar un flan con calabaza, pero finalmente, la textura me parecía más similar a la de un pudín. Además, os pregunté por Instagram y la respuesta fue unánime: tod@s veíais este histórico dulce. La calabaza asada le da un sabor increíble y el queso para untar, aporta una cremosidad irresistible. Igualmente, he querido darle un toque de canela, agregando 1/2 cucharadita a la mezcla.


Espero que os encante esta fácil delicia y os animéis a cocinarla. Os dejo, como siempre, el proceso por escrito por si tuvierais alguna duda. Si hacéis alguna de las recetas del canal o del blog, podéis enviarme vuestras fotos a mi correo: belenru16@gmail.com. Los resultados de vuestras creaciones, aparecerán en próximos vídeos. No olvidéis que podéis imprimir ésta y todas las recetas que se publican en el blog, pinchando en el botón "imprimir receta". Muchas gracias por vuestro siempre apoyo y por todos los comentarios amables que me dejáis a través del Youtube.
Un abrazote gigante,


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Tiempo: 160 minutos     Comensales: 6-8

 País: Reino Unido - Estados Unidos     Plato: postre
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Ingredientes

Pudín
  • 4 huevos camperos, a temperatura ambiente
  • 400 gramos de calabaza cruda, partida en trozos medianos, con cáscara y sin pipas
  • 150 gramos de queso crema, a temperatura ambiente
  • 5 cucharadas de azúcar blanco
  • 500 ml de leche entera, a temperatura ambiente
  • 1/2 cucharadita de canela molida

Caramelo
  • 5 cucharadas de azúcar blanco
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 2 cucharadas de agua

Preparación
  1. Pondremos los trozos de calabaza en la bandeja del horno, sobre la que habremos colocado un papel sulfurizado, y los hornearemos unos 60 minutos a 180 ºC por arriba y abajo, poniendo la bandeja en el segundo nivel del horno.
  2. Mientras la calabaza se asa, vamos a preparar el caramelo: en un cazo a fuego medio-alto, de 0-12, lo vamos a poner a 8, vamos a echar el agua, el azúcar y el zumo de limón.
  3. Ahora vamos a mover el cazo en vaivén para que el azúcar vaya disolviéndose, sin utilizar ningún utensilio.
  4. Dejaremos cocinar nuestra mezcla, sin remover, hasta que cambie a un color dorado. En mi caso tardó 5 minutos.
  5. Una vez veamos que la mezcla ha tomado color dorado, retiraremos rápidamente del fuego. Notaréis que, a pesar de estar fuera de fuego, nuestro caramelo sigue hirviendo por unos segundos más, por tanto, tenemos que tener cuidado cuando lo estemos dorando, porque se nos puede tostar en exceso y quemarse, tomando un sabor amargo muy desagradable.
  6. Cuando deje de burbujear, lo verteremos en un molde (medidas: 27,5 x 14 x 7 cm), extendiéndolo por toda la base y por los bordes (cuidado con quemaros, es mejor usar una manopla porque alcanza una temperatura muy alta).
  7. Después de los 60 minutos, apagaremos el fuego y vamos a dejar la calabaza unos 20 minutos más con el horno apagado, para aprovechar el calor residual.
  8. Pasado el tiempo, sacaremos la calabaza del horno y la dejaremos enfriar a temperatura ambiente.
  9. Una vez fría, pelaremos la calabaza con las manos, la pasaremos a un plato y la chafaremos con ayuda de un tenedor.
  10. Precalentaremos el horno a 170 ºC por arriba y abajo.
  11. En un bol, agregaremos el puré de calabaza asada, los huevos, el queso crema, el azúcar, la canela y la leche.
  12. Mezclaremos bien con la batidora.
  13. Ahora verteremos nuestra mezcla en el molde en el que teníamos reservado el caramelo, con ayuda de un cucharón, colocando el molde en una fuente más grande y resistente al calor del horno.
  14. Llenaremos la fuente con agua, hasta cubrir 2 dedos la altura del molde.
  15. Ubicaremos la fuente sobre la bandeja del horno y ésta, en el segundo nivel del mismo. Hornearemos a 170 ºC por arriba y abajo, unos 70 minutos.
  16. Pasado el tiempo, sabremos que el pudín está perfectamente cocido, porque pinchando con un palillo, éste saldrá limpio.
  17. Finalmente, dejaremos enfriar nuestro postre, primero a temperatura ambiente y luego unas 6 horas en la nevera.
  18. Después de las 6 horas, vamos a desmoldarlo. Para ello, iremos moviendo el molde para que el pudín, con su propio peso, se vaya despegando de los bordes.
  19. Volteamos el molde en un plato de mayor tamaño. Hacemos unos ligeros movimientos con el molde hasta que notemos que nuestro pudín termina de desprenderse.
  20. Y ya lo tenemos listo. Decoramos a nuestro gusto: en mi caso, estoy usando nata montada, guindas y hojas de hierbabuena fresca.