18 de julio de 2017

Croquetas de queso y jamón serrano


    Desde hacía tiempo, quería poner en práctica una receta en las que las croquetas fueran las protagonistas. Esta vez, no vamos a preparar las típicas de toda la vida, elaboradas con bechamel, tan populares en España y en muchas zonas del mundo. No obstante, prometo que en un futuro no muy lejano, escribiré la receta y os la grabaré como se merece, para que no os perdáis ni un sólo detalle de cómo las hacemos en casa. Esta semana, lo que quiero presentaros es una delicia la mar de sencilla y rápida; un delicioso bocado a base de queso crema, taquitos de jamón serrano, cortados muy finitos, y un poquito de cebollino fresco, bien picadito. Imposible resistirse, os lo aseguro.


El resultado es pura delicia: crujiente corteza en el exterior, cremosidad extrema en el interior y una explosión de sabores que no os dejará indiferentes. Os confieso que cuando probé la primera, el sentimiento de felicidad fue inmediato, menuda alegría sentí. Rápidamente, y sin dudarlo ni un segundo, supe que os tenía que mostrar esta receta en un vídeo. Además, es degustar un trocito y querer repetir una y otra vez; son un auténtico vicio. Y lo mejor de todo: facilísimas.


La idea me sobrevino gracias a unas croquetas, en forma de campanita, rellenas de queso crema y fiambre de pollo, que venden en supermercados Lidl. Las compré una vez y no están mal, aunque debo decir que soy de las que nota el sabor de los conservantes y aditivos en los alimentos procesados, muy rápido y, en este aspecto, este aperitivo, no me agradó demasiado. Así pues, creí que podría ser muy curioso, recrear esta especie de croquetilla de forma casera. Y aprovechando que me sobró una tarrina de queso crema, de los postres de cereza que publiqué en el post anterior, me dije: "Ostras, ¿por qué no hacemos las croquetas con este queso? A ver, ¿qué sale?" Enseguida, me puse a experimentar. Recuerdo que, antes de empezar, se lo comenté a mi madre y a algunos de mis mejores amigos, a los que siempre les hablo de las ideas que se me pasan por la cabeza jeje. Todos concluyeron con la misma frase: "Deben estar buenísimas". Total, que sin excesiva demora, me puse manos a la obra. El primer experimento quedó muy rico, no obstante, reconozco que agregué menos cantidad de jamón que la que os propongo, hoy, en la lista de ingredientes. Después, en el segundo intento, se me ocurrió que podría ser interesante, incorporar a nuestra crema de queso, un poco de cebollino fresco. El resultado, me encantó: divinas. Inmediatamente, como os he dicho más arriba, tenía claro que debía enseñaros la receta, sí o sí, porque fue probar la primera, mientras se cocinaban las demás, y acordarme de vosotros jeje.


Vamos a freír nuestras croquetas de queso en aceite de oliva, igualmente, podéis usar de girasol o cualquier otro aceite vegetal que os guste. Para las frituras, generalmente me decanto por el de girasol puesto que siento que se obtiene un resultado más crujiente, sólido y firme. Sin embargo, en este caso, opté por el de oliva dado que me quedaba muy poquita cantidad de aceite de girasol. Os recomiendo echar las croquetas en una sartén profunda, o wok, cuando el aceite esté bien caliente, sabremos que lo está porque agregando un poquito de pan rallado, empezarán a formarse burbujitas, y de 3 en 3 para que la temperatura no baje demasiado. En el vídeo paso a paso, os explico bien cómo lo hago. Ya veréis que se hacen en un abrir y cerrar de ojos jeje.



Si os pasa un poco como a mí, que no os gustan demasiado los alimentos fritos, podéis hacer las croquetas en el horno. Precalentáis 10 minutos y las horneáis a 180 °C, por arriba y abajo, hasta que veáis que están doraditas; más o menos 7 minutillos por cada lado, dependiendo de cada horno. Admito que cuando cocino en modo fritura, es por puro capricho. En realidad, las recetas que preparo para el blog son antojos que se me van ocurriendo; aperitivos, platos y postres que, imagino, podrían gustaros mucho. Sin embargo, por norma general, en casa, no solemos comer alimentos fritos. Como digo siempre, mientras comamos variado, con moderación y poquito, y a menudo, nada malo va a suceder.



Y antes de despedirme, comentaros que con las cantidades de ingredientes que he utilizado, me han salido 15 croquetas. Ello también depende del tamaño que tengan, aunque más o menos son alrededor de 14-15. Espero que os haya gustado mucho el vídeo con el paso a paso y os animéis a prepararlas. Os dejo también, como siempre, el proceso escrito, por si tuvierais alguna duda. No olvidéis que podéis imprimir ésta y todas las recetas que se publican en el blog, pinchando en el botón "imprimir receta". Muchas gracias por vuestro siempre apoyo y por todos los comentarios amables que me dejáis a través de Youtube.
Un besazo gigante,




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Tiempo: 50 minutos    Comensales: 3-4

  Plato: aperitivo/entrante
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Ingredientes
  • 400 gramos de queso crema
  • 60 gramos de jamón serrano en taquitos finos
  • 1 cucharada de cebollino fresco picado
  • ½ cucharadita de pimienta negra molida
  • 2 huevos camperos
  • 1 pizca de sal
  • Aceite suficiente para freír (250 ml de oliva o girasol)
  • 13-14 cucharadas de pan rallado
  • 1 cucharadita de perejil seco

Preparación
  1. En un plato hondo, mezclaremos el pan rallado y el perejil seco.
  2. En otro bol, echaremos el queso crema, el cebollino picado, la pimienta negra molida y el jamón serrano. Combinaremos todos estos ingredientes hasta conseguir una mezcla homogénea.
  3. Cascaremos los huevos en un plato hondo, añadiremos la pizca de sal (solamente un poquito ya que el queso y el jamón ya la llevan) y batiremos bien.
  4. Tomaremos una parte de la mezcla de queso, dándole un poco de forma con ayuda de 2 cucharas.
  5. Pasaremos nuestra croqueta por el plato de pan rallado y perejil.
  6. Daremos la forma redonda a nuestra croqueta, con nuestras manos, y la volveremos a cubrir con el pan rallado y el perejil (que no queden partes húmedas).
  7. La bañaremos bien en el huevo batido, eliminando el exceso.
  8. Por último, la pasaremos de nuevo por el pan, asegurándonos de que queda bien cubierta.
  9. Repetiremos el proceso con el resto de queso y reservaremos nuestras croquetas en un plato.
  10. Las refrigeraremos 30 minutos en la nevera para que adquieran mejor consistencia (me han salido 15 croquetas).
  11. Pasado el tiempo, verteremos el aceite en una sartén, o wok, que vamos a poner a fuego fuerte. Sabremos que está caliente porque echando un poquito de pan rallado, empezarán a salir burbujas.
  12. Una vez caliente, bajaremos el fuego a la mitad y freiremos nuestras croquetas de 3 en 3, para no bajar demasiado la temperatura del aceite, 1 minuto por cada lado o hasta que estén doradas. Os daréis cuenta de que se hacen enseguida, pero no recomiendo tenerlas más de 2 minutos en el fuego, ya que tienden a abrirse y el aceite empieza a salpicar.
  13. Una vez fritas, las reservaremos en un plato con papel absorbente para eliminar el excedente de aceite.
Ya tenemos lista nuestras croquetas. A disfrutar 🤤🤤.